lunes, diciembre 31, 2012

¡Feliz Año 2013!

¡Hola!


A menos de cuatro horas de que finalice el año (en España son las ocho y pico de la tarde), me gustaría desearos a tod@s una buena entrada de año, con buena comida y rodeados de las personas más queridas para vosotr@s.


¡Feliz Año Nuevo! 


Y que el 2013 os depare lo mejor del universo,
y que los Reyes Magos os traigan muchos libros, ;)


Con cariño, Ruby.

miércoles, diciembre 26, 2012

Déjate capturar: Capítulo 5

¡Por fin!

¡Cantemos el aleluya! Que ya era hora, hombre. Y cómo es Navidad, hay que disfrutar de los regalos que nos trae Santa. Aunque sean con un día de atraso. ;)

Y no digo más, ¡a leer!


Capítulo 5

Phelan Bardsley observó desde lejos la conversación entre dos de sus parejas con una sonrisa. Dee estaba siendo un poco tímida, algo completamente normal teniendo en cuenta que delante había un perfecto espécimen de hombre: alto, moreno, de cuerpo de infarto, con el pecho al aire y suaves gotitas de agua resbalando por éste. Phelan estaba seguro que iba a comenzar a hiperventilar en cualquier momento. No pudo evitar que se le escapara una risa.

Lope, por su parte, se estaba conteniendo. Su expresión decía que iba a saltar sobre la chica en cualquier instante, por su bien Phelan esperó que no lo hiciera. Aún no era seguro cómo iba a reaccionar Deeann. Conocía la sensación que debía tener el hispano en ese momento: sorpresa, anhelo, incredulidad. Su mente debía ser un caos: preguntándose cómo era posible que tuviera dos parejas y si Conall lo era también de aquella chica o sólo él.

Unas palabras más y Lope se hizo a un lado para dejar paso a Dee al interior del taller. Phelan contempló con las cejas alzadas la mirada de puro deseo que el hispano le echó a las partes traseras de la joven, estaba deseando ver la cara que ponía cuando supiera que él también era su pareja.

Suspirando se dio la vuelta para irse a casa de su hermano, donde pensaba reordenar sus pensamientos y buscar la forma de hablar con sus tres compañeros destinados, cuando la onda expansiva de una explosión le tiró de bruces al suelo. Se dio la vuelta tumbado sobre la tierra y entornó los ojos con la intención de ver más allá de la nube de polvo que se había elevado, pero era inútil. Tosió varias veces, levantándose y sacudiéndose la arenilla de la ropa. Se acercó unos pasos hasta que pudo distinguir el panorama en el que había quedado el coche y el taller.

Salvo que ya no había coche ni entrada de taller.


Conall se despertó con el eco de un enorme estallido. Se incorporó de golpe en la cama y buscó con la vista a su pareja, pero Lope no estaba allí. Saltó en pos de sus pantalones y se los puso a la vez que corría fuera de la casa. Allí estaban su madre y Lynn, observando con asombro la enorme columna de humo que salía de uno de los edificios del pueblo. Una construcción que Conall conocía muy bien.

Salió disparado hacia el lugar. Si le había ocurrido algo a Lope, no respondía de sus actos. Más le valía a ese estúpido estar vivo.


Tras un primer momento de desconcierto, la ira se apoderó de él. Miró a su alrededor, donde la gente ya se iba acercando para observar lo que había pasado, sin ver a nadie sospechoso. No podía creerlo: habían intentado matar a Dee o a Lope o a ambos. ¿Pero quién iba a querer hacer algo así? No importaba, lo primero era encontrarlos y después buscaría culpables. Phelan gruñó y se lanzó dentro del taller. Una punzada en la nuca le dijo que quien fuese estaba allí afuera, observando.

La visión fue perturbadora. El lugar estaba hecho un desastre: los escombros lo cubrían todo; las herramientas, por los suelos; la pared de la entrada derribada y el resto del taller arruinado. El ambiente lleno de la polvareda de la explosión era molesto de soportar. Los ojos se le llenaron de lágrimas y tuvo que taparse la nariz para evitar la congestión. Observó la zona buscando cualquier señal de movimiento, cuando de repente un sonido llegó desde una esquina del local. Corrió hasta allí y lo encontró lleno de cascotes que se apresuró en retirar. Debajo había una gruesa sábana. Suspiró y con cuidado la levantó. Tres pares de miradas le aliviaron el corazón.

—¡Phelan! —El aludido sonrió a la chica y la ayudó a ponerse en pie. Dee le abrazó temblando.

—¿Estás bien?

Ella asintió y Phelan se volteó hacia Lope quien estaba siendo auxiliado por un pelirrojo que no conocía. Caminó unos pasos y al llegar a su lado sus iris coincidieron con los del hispano quien se le quedó mirando asombrado. Había olido a Phelan. Miles de preguntas revoloteaban en aquel ambiente cargado de polvo y suciedad. Lope alargó la mano y entrelazó sus dedos con los del chico más bajo, sintiendo un chispa parecida a la de Conall aunque no igual. Phelan la estrechó con fuerza e hizo un amago de sonrisa. Al menos nadie se había vuelto loco ni había comenzado a gritar, porque menudo momento para encontrar a tus parejas. Lope abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpido por alguien que gritaba su nombre.

—¡Lope! —El furibundo grito retumbó en las paredes que aún quedaban enteras. Conall entró en tropel con una expresión desesperada en el rostro—. ¿Dónde estás? ¡Maldita sea!

El hispano dio un último apretón a la mano de Phelan y le soltó. Un fugaz sentimiento de abandono se instaló en el corazón de Phelan, siendo desechado con rapidez. No podía concentrarse en eso. No en esa situación al menos.

—¡Aquí!  —exclamó.

Conall siguió la voz de su pareja y en cuanto le vio, se lanzó a sus brazos. El alivio le recorrió el cuerpo. Lope escondió el rostro en el cuello de su chico. Suspiró y le acarició con la nariz. Se abrazaron con fuerza. Conall tomó su cara en sus manos y unió sus labios con los de él. Miedo, dolor, pérdida, pero sobretodo amor se reflejaron en ese beso. Se miraron a los ojos y se envolvieron de nuevo.

—Por mucho que me guste veros tan acaramelados, creo que deberíamos salir de aquí —La voz de Reed les hizo separarse.

Conall frunció el entrecejo extrañado de verle allí, cuando un rugido estremeció el local. Varios cascotes cercanos a ellos cayeron con un ruido sordo y el brazo de Lope se convirtió en acero alrededor de Conall.

—Vamos, esto está a punto de venirse abajo —dijo Lope empujando a Conall a la salida.

Phelan y Dee miraron hacia arriba y observaron como las grietas crecían a cada segundo que pasaba. El sonido de la piedra resquebrajándose se fue haciendo más fuerte y el polvillo hacía irrespirable el aire. Dee estornudó y se tapó la boca con la manga. Reed dio un par de zancadas hacia el boquete que había abierto la explosión, apresurando a los demás con las manos. Más fragmentos tocaron el suelo a su alrededor y desde fuera el resto del pueblo empezó a gritar. Phelan reaccionó agarrando a Dee de la cintura obligándola a correr; Lope y Conall les siguieron. Justo en el instante que atravesaron la pared, el local se desplomó y una nube de polvareda les cubrió haciéndoles toser.


La zona estaba repleta de curiosos que mascullaban y susurraban  en voz baja. Dee estrujó el brazo de Phelan y él le sonrió en un intento de tranquilizarla. Luego observó a su alrededor buscando con la mirada al resto de sus parejas. Les encontró a unos metros de distancia hablando con el desconocido de cabellos rojos. Estaba a punto de acercarse cuando vio a la madre de Conall llegar corriendo junto a una muchacha que parecía ser la hermana de Lope. El pelirrojo se apartó y con un par de señas dirigidas a Lope se dio la vuelta perdiéndose entre la multitud, que contemplaba atenta a la familia.

—¡Conall! ¡Lope! —Los nombrados giraron la cabeza y vieron como Thamar llegaba con la frente sudada y con los brazos abiertos. Ellos la rodearon con los suyos—. Mis niños, ¿estáis bien? No os habréis herido, ¿verdad? —Thamar les revisó de arriba abajo con los ojos.

—Estamos bien, mamá —dijo Conall sonriendo—. Aunque creo que necesitamos una ducha.

—Estoy de acuerdo en eso —añadió Lope, quien aún iba con el pecho descubierto y éste estaba manchado de sudor y de cenizas. Le guiñó un ojo a su hermana y ésta le abrazó con fuerza. Por encima de la cabeza de Lynn, Lope miró a Phelan haciendo un movimiento de cabeza.

Phelan se aproximó entonces con Dee a su lado. La chica no sabía muy bien qué hacer, pero no dijo nada. Se colocó junto a Lope y esperó. El otro sonrió y soltando a su hermana pasó uno de sus brazos sobre los hombros del chico.

—Mamá, ¿recuerdas a Phelan? —dijo Lope llamando la atención de Conall y su madre. El aludido no pudo evitar sonreír, el hispano recordaba quién era. Thamar abrió los ojos asombrada y puso las manos en la cintura, se acercó al joven y se echó a reír.

—¡Por supuesto que sí! Tú eras el jovencito que seguías a mis chicos a todas partes —Phelan sintió enrojecer las mejillas y escuchó una risita por parte de Dee.

—Mamá, estoy seguro que Phelan sólo estaba huyendo de Silvester —replicó Lope apretando el hombro del universitario.

—Eso también —asintió Phelan y sonrió—. Por cierto, le presento a Deeann Kelly —Dee saludó a Thamar con un asentimiento de cabeza.

—Encantada.

Thamar pareció desconcertada durante un momento.

—¡Oh, claro! ¡La fotógrafa! Hablaste conmigo por teléfono sobre esa habitación libre, ¿no es así? —Thamar sonrió a la muchacha que parecía estar aún bajo los efectos de la explosión.

Entonces alguien le llamó.

—¡Phell! —Éste se giró extrañado, cuando vio a su hermano Lyall y a su mejor amigo Connor corriendo hacia él.

—Menos mal, ya pensábamos lo peor —exclamó Connor abrazando a Phelan.

—Si hermanito, menudo susto —continuó Lyall dándole unas palmadas en la espalda—. ¿Qué diablos ha pasado? —preguntó mirando al destruido taller.

—Ni idea, creo que la explosión vino desde el coche —argumentó—. A mí me tiró hacia atrás la onda expansiva. —Phelan sonrió—. Pero cómo veis, todo el mundo está bien, yo incluido. Así que no tenéis nada de qué preocuparos.

—¿Había una bomba en mi coche? —balbuceó Dee llevándose las manos al rostro—. Pero, ¿quién…?

—No creo que nadie quisiera hacerte nada, caramelito. Habrá sido algún fallo del motor —Lope sonrió y le pasó el brazo por los hombros a la chica, como antes había hecho con Phelan. Dee miró con el ceño fruncido al hispano y éste le guiñó un ojo—. No pensemos en eso ahora, ¿qué tal si nos preparas algo de comer mamá? Todos nos encontraremos mejor con el estómago lleno.

Conall alzó una ceja, pero no se movió del lado de Thamar quien asintió.

—Muy bien, comeremos algo y después podrás ver tu habitación, ¿qué te parece, querida? —dijo Thamar mirando a Dee.

Ella aceptó y Lope, Conall y Lynn se encaminaron hacia la cabaña de la sanadora, mientras Thamar parloteaba alegremente sacándoles algunas risas a los otros tres. Lope soltaba carcajadas y Conall sonreía indulgente, Lynn se colocó al costado libre de Dee y entabló una animada charla con ella. Phelan, su hermano y Connor se quedaron donde estaban viendo como se iban alejando. Lyall entonces se volteó al chico más bajo.

—De todas maneras habíamos salido a buscarte, mamá quiere que vengas a cenar —explicó Lyall, Connor asintió a su lado.

Phelan lo pensó unos instantes observando de lejos a sus parejas y decidió que cuanto antes hablaran, antes podrían descubrir lo que estaba pasando. Sonrió y les miró.

—¿Sabéis qué? Decidle a mamá que ya iré a cenar mañana. Dadle un beso de mi parte —dijo a la vez que corría en pos del grupo.


—De modo que, ¿te quedas para la boda? —preguntó Conall dirigiéndose a Phelan.

Dee observó al chico de cabellos rubios al otro lado de la mesa de la cocina, donde el grupo al completo estaba almorzando tras haberse dado unas merecidas duchas y cambiarse de ropa. El chico se había quedado algo sorprendido por la pregunta, pero en el instante en el que iba a contestar alguien se le adelantó.

—Por supuesto que sí, Conall. ¿Para qué iba a venir sino? —replicó Thamar terminando de servir los filetes y haciendo sonreír a Phelan. Luego cogió un bol que había sobre la encimera y lo señaló—. ¿Salsa?

Lynn y Lope alargaron a la vez las manos para recibir el bol, logrando que Phelan, Dee y Conall lanzaran unas risitas. Antes de que comenzaran una discusión Thamar se lo dio a Lynn y ésta dio un grito de triunfo, después se lo fueron pasando de unos a otros hasta que todos estuvieron servidos.

—¿Y hace mucho que eres fotógrafa? —curioseó Lynn.

Dee negó con la cabeza acabando de masticar.

—Es un hobby en realidad, aunque hice un cursillo de tres meses hace un par de años.  

—¿Y qué estudias entonces? —Lope la miró apoyando los brazos sobre la mesa y reclinándose hacia delante.

—Tu- turismo —tartamudeó ella sintiendo cómo los colores se le subían a las mejillas, bajó la mirada al plato y se metió en la boca el último trozo de carne que le quedaba.

—Yo terminé la carrera de informática hace dos años y ahora estoy haciendo el máster —apuntó Phelan, Dee le miró con agradecimiento.

En ese momento Thamar se levantó para llevar varios platos al fregadero. Dee queriendo escapar de las miradas que le echaba Lope se puso en pie y cogió varias cosas más de la mesa.

—Déjeme que la ayude.

—No tienes por qué hacerlo, querida.

—No me importa, me gusta ayudar —admitió Dee con una sonrisa.

—Ya podríais aprender —les regañó Thamar a los otros chicos.

—Pero yo siempre ayudo —rebatió Lynn de brazos cruzados.

Lope miró a los dos chicos que aún seguían sentados a la mesa y señaló la puerta de la entrada. Asintieron unánimes. Entretenidas en su disputa doméstica ninguna salvo Dee se dio cuenta de que los tres jóvenes abandonaban la cocina para salir al porche. Ladeó la cabeza preguntándose que era aquel sentimiento tan extraño que la recorría cada vez que miraba a alguno de ellos. Suspiró y decidió dejar apartado el tema; la explosión de su coche parecía ser algo más importante en lo que pensar.


—Así que la universidad —habló Conall una vez fuera de los oídos de la chica humana—. ¿Sabes?, siempre pensé que te habrías trasladado a otra manada.

Phelan se hincó de hombros a una distancia prudente. Dio unos pasos hasta el columpio que había en uno de los laterales del porche y se sentó. Lope permaneció de pie entre ambos, vigilando. Phelan soltó aire y se rascó la cabeza.

—Lo cierto es que como no puedo cambiar no me habrían admitido aunque hubiese querido irme de la manada —explicó—. Además cuando me fui, decidí que sería para no volver ni a ésta ni a ninguna manada.

Conall se le quedó mirando asombrado para luego fruncir el entrecejo.

—¿Ninguna manada? ¿Pensabas renunciar a ser un lobo?

Phelan se rió reclinándose en el asiento y fijándose en Conall. Sus ojos marrones captaron los azules del otro chico.

—Sea lo que sea, no soy un lobo. De modo que no puedo renunciar a ser algo que no soy. — Odiaba aceptarlo, pero aquellas palabras habían dolido. Admitir frente a otros lo que le había llevado tanto tiempo asumir no era fácil. Phelan tragó el nudo que se le había hecho en la garganta—. Así de simple —dijo volviendo la mirada a la espesura del bosque deseando que los ojos que se llenaban con rapidez de lágrimas no dejasen escapar ni una.

Notó entonces un peso a su lado y unos dedos que le acariciaban la nuca. Phelan giró el rostro y allí estaba la suave sonrisa de Lope. Le respondió con otra, aunque algo triste, cuando de repente escuchó un gruñido bajo frente a él. Conall le cogió del cuello de la camiseta y le hizo ponerse en pie para enterrar su nariz en el cuello de Phelan, quien miró a Lope, el cual también se había levantado y permanecía quieto en espera de la reacción de Conall.  

Un gemido se escapó de la boca de Phelan cuando Conall introdujo una de sus manos por debajo de la camisa y la otra empezó a desabrochar los pantalones vaqueros, al mismo tiempo que le hacía un chupetón arriba del borde de la ropa. Lope soltó una risa baja colocándose detrás de Phelan y atacando la otra parte del cuello.

—Ch-chicos, yo… —intentó hablar Phelan—. No… a-aquí… fuera… Y-yo… —Pero le fue imposible continuar al tener dos pares de manos tocando y manoseando todas las partes sensibles de su cuerpo. 

Phelan sentía como su control desaparecía por momentos. Sus párpados se habían cerrado incapaces de soportar el deseo que le recorría la espina dorsal. Una boca abandonó su chupeteo y subiendo hasta la suya dejó un reguero de besos y lamidas. Phelan percibió unos labios contra los suyos y una lengua intentando abrirse paso. No lo pensó mucho; la dejó entrar. Y mientras un par de manos entraban en sus calzoncillos y le apretaban el culo y el miembro endurecido a la vez, sus brazos se pusieron en funcionamiento y rodearon la cintura del muchacho que tenía delante. Recorrió la musculosa espalda hasta enterrar sus dedos en el cabello del chico que gimió en su boca.

Phelan nunca había sentido algo tan intenso, ¿así era estar con tu pareja destinada? No era de extrañar que Connor y Lyall no pudiesen alejarse ni un poco. El aire empezó a faltar y el beso terminó, pero sus manos no abandonaron su lugar. Abrió los ojos y observó el rostro enrojecido y la mirada abrumadora de Conall. Le acarició el pelo y la nuca sin saber qué hacer para no romper el momento.

No hizo falta, otros se encargaron de ello. 

martes, diciembre 25, 2012

Regalitos de Santa...

¡Hola! 

Tan bonito día (o noche) como es esta, lo más bonito son recibir los regalos y los fabulosos blogs de traducción que nos han dado un montón de libros por estas fechas. ¡Démosles las gracias!

Desde el Olimpo un par de buenas historias: una de cambiaformas y otra de detectives (que tiene muy buena pinta, por cierto):


Coyotes                       y                        Mafiosos


En Brad Pack nos han traído las continuaciones de la serie "La ciencia del muérdago":



Muérdago 3                  y                  Muérdago 2


Y por último, Blue Sensation nos presenta el primer libro de una nueva serie:


Oportunidades


¡Un beso y buena lectura!

¡Feliz Navidad!

¡Hola!

Ya sé, ya sé, es un poquito tarde y todo eso, pero bue... mejor tarde que nunca. 

Así que:

¡Feliz Navidad!



(Este es un regalito que me ha hecho la fabulosa Visionepica y quería compartirlo con todos vosotr@s)

¡Muchos besos y sed felices!

lunes, diciembre 24, 2012

Más cositas...

¡Felíz Nochebuena!

Hoy me estoy preparando para esta noche: que si el pelo, que si la ropa, que sí los platos que vamos a llevar...

Esta noche toca cena familiar y es imposible saber a qué hora se va a regresar a casa, así que por si volvéis antes que yo, tenéis algo que leer. 


¿Me das un besito?


¡Muchos besos y que os lo paséis en grande!

¡Me voy a seguir cocinando!

domingo, diciembre 23, 2012

Nueva trilogía

¡Buenas!

Con motivo de las fiestas, Olimpo nos regala esta estupenda trilogía llena de magia, aventuras y romance. ¿A qué esperas para leerlos?


Darach                                 Kian                                   Eoin


¡Un beso!

¡Nuevo blog!

¡Hola!

Aquí os traigo una estupenda noticia: después de algún tiempo traduciendo y publicando sus trabajos en otros blogs, por fin "Las Tres Ls" han abierto el suyo propio. 

Como regalo de inauguración nos han dado la oportunidad de leer un bonito cuento de Navidad:


¡Ava te espera!


Esperemos que todo les vaya genial y les deseamos mucha suerte en esta nueva aventura. 

¡Un saludo!

lunes, diciembre 17, 2012

Encuesta y otras cosas...

¡Hola!

Otra vez que he vuelto a desaparecer, pero es que estas fechas son malísimas: toca la entrega y presentación de trabajos del primer cuatrimestre de la universidad y sinceramente, apenas hay tiempo ni de terminar los trabajos. 

Lo cierto es que no he podido avanzar mucho, a ver si cuando lleguen las vacaciones puedo volver a publicar un par de capis antes de que vengan los exámenes de febrero. La vida del estudiante. Arg.

Bueno, tal y como dije en la anterior entrada, aquí está la encuesta para ver qué opináis acerca de quién debe besar primero a Dee. (Podéis encontrarla a la derecha de la pantalla). Aunque todavía no hay muchos capítulos, seguro que ya tenéis alguna idea de quién os gustaría. 

Yo ya tengo mi favorito, ¿cuál es el vuestro? 

¡Besos!

viernes, noviembre 16, 2012

¿Quién besará primero a Dee?

¡Hola!

Sé que han pasado un par de semanas sin publicar, y como no quiero que penséis que he vuelto a desaparecer, he decidido darme una vuelta por aquí y haceros saber mis inquietudes.

Lo primero decir que he estado muy atareada con el primer parcial de estadística, para todos aquell@s que sean de letras como yo, comprenderán que no son fáciles las cosas cuando se trata de números. Y espero que mi esfuerzo, traiga buenas noticias. Ya os iré contando.

Lo siguiente, y por tanto, lo que más os puede preocupar es: que estoy atascada en el siguiente capítulo. Sé que es lo peor y lo más frustrante que le puede pasar a alguien que escribe. Y creedme, llevo desde que publiqué el especial Halloween liada con la escena sin poder sacar nada en claro. 

Así que he decidido pediros ayuda a vosotr@s.

Os voy a colocar las dos escenas, de todas las que se me han ido ocurriendo, que creo que tienen más papeletas para continuar la historia. Vosotr@s, como buenos lectores y colegas, tendréis que leerlas con detenimiento y con sinceridad contestarme cuál de ellas creéis que es la más acertada. (Acepto nuevas ideas y sugerencias o cambios en las escenas, pero me reservo el derecho de modificarlas a mi gusto). 

Primero os situaré. Tras un acontecimiento algo chocante, Phelan, Lope, Conall y Dee, por fin se conocen. Los tres primeros están algo desconcertados con lo que está pasando, pero no han tenido la oportunidad de hablarlo y mucho menos contárselo a Dee. Están cenando en casa de Thamar, cuando...
  1. El grupo de Silvester llega a la casa y empieza a gritar insultos, logrando que salgan de la casa y Conall pierda los estribos entrando en fase delante de todos. (Los lobos de mi historia sólo se transforman cuando es luna llena y los que están acoplados, que pueden hacerlo a su antojo). Dee del asombro se desmaya y cuando despierta se encuentra sobre ella a los tres chicos que intentan explicarle que lo que ha visto no es un sueño.
  2. Conall harto de la incertidumbre, saca a rastras a Phelan de la casa y empieza a pedirle explicaciones, pero en un momento dado acaban enrollándose  Lope y Dee les descubren, y entran todos en casa para explicarle a Dee la verdad y encontrar la forma de entender lo que está pasando.

Bien, eso es lo que tengo por ahora. Espero que seáis muchos los que contestéis. Si esto sale bien, puede que cuente con vosotr@s más adelante para otras cuestiones cómo esta.

E ir pensando en la pregunta que le da título a la entrada, porque dentro de nada pondré una encuesta acerca de quién de los tres chicos debería besar primero a Dee. 

Un saludo cariñoso.

domingo, noviembre 04, 2012

sábado, noviembre 03, 2012

¡Segunda ronda!

¡Buenas tardes!

Empecemos con la segunda ronda de traducciones para celebrar la semana de los muertos. 

Desde "Olimpo del Amor sin Fronteras" llega una gran ronda de actualizaciones. Las chicas se han vuelto completamente locas y nos han dejado tantos regalitos que podemos quedarnos satisfechas para un par de semanas por lo menos. 

El primer libro viene de la mano de WestPride, que llegan pisando fuerte. Parece que nos vana a tener contentas. Una de hombre lobos. 


¡Llévatelo!


También han traído una historia romántica y caliente sobre vampiros.


¿Vas a esperar a que te muerdan?


¡Y una de zombies! Esta me ha dado tanta curiosidad que no he podido evitarlo y es la primera que ha caído. Y tengo que decir que: ¡me encanta! Es genial y muy realista, y es probable que me la relea de nuevo pronto. ¡Os la recomiendo encarecidamente!


¡Ha llegado el apocalipsis!


Y también estrenan una nueva saga, Monsters Ink, que es el próximo libro que voy a leer: 


¡Monstruos para dar y regalar!


Y por último, una historia que viene de la mano del dios Rub y que quiere compartir con todos nosotros. 


¡Déjate hechizar!


¡Hasta la próxima!

¡Más libros para leer!

¿Qué hay de nuevo?

Espero que os lo pasarais bien con la historia corta que publiqué ayer. Hoy toca otra ronda de actualizaciones de los libros que han traducido para la festividad de Halloween. Y es que las chicas se han vuelto locas, ¡y han traducido un montón de libros! 

¡Empezamos con la primera ronda!

Desde "Blue Sensation" nos llega un libro más de la serie que traducen "Equipo Lady Blue", de las autoras Lynn Hagen y Stormy Glenn.


¡Para ti!


Desde el "Mundo de la Luna Roja" nos llegan dos novelas para celebrar el cumpleaños de Nay. ¡Felicidades!


¡Recógelos por aquí!


¡Un saludo y buena lectura! 

viernes, noviembre 02, 2012

Halloween Twins

¡Hola!

Aquí estoy de nuevo y os traigo mi regalito para vosotr@s de Halloween, sé que viene con un par de días de retraso, pero mejor tarde que nunca. 

¡Que lo disfrutéis! ¡Un saludo!


Resumen:


Cuando el hermano gemelo de Mike hace una fiesta de Halloween, éste sólo quiere quedarse en su cuarto y esperar a que acabe. Pero lo que empieza siendo una noche aburrida, se convierte en uno de sus mejores sueños húmedos. 

¿Te lo vas a perder?

miércoles, octubre 31, 2012

Perdidos...

¡Buenos días! (Al menos aquí son buenos días, XD)

Desde la Luna Roja nos envían un libro más de esta fabulosa serie que yo sigo desde el primero. Es la serie "Los cambia formas perdidos" y ¡está muy interesante!

Gracias a Dicking que me dio el aviso.

Os animo a que la leáis, ¡un saludo!


Resumen:


A veces el primer bocado es todo lo que la gente necesita antes de hacerse tan adictos que no pueden dejar de anhelar más. Incluso si los conduce hasta su propia destrucción.
Criado por un despiadado traficante de esclavos para ser uno de los mejores asesinos del mundo de los cambiaformas, con el único con el que Tatum sabía que podía contar y en el que confiaba, era su hermano gemelo.
El hecho de que se hubieran unido a la bandada de los Halcones no lo cambiaba. Aunque sus nuevos aliados parecían bastante agradables, descubrió a la manera dura que las palabras amables, a menudo sólo son una bonita fachada para ocultar la verdadera fealdad que hay detrás.
 Así que se compromete a no bajar nunca la guardia ni dejar que nadie se acerque... al menos hasta que se topa con un determinado cambiaformas araña. Uno que puede ser pequeño, pero tiene tantas cicatrices emocionales como él.
Después de haber sido aceptado informalmente como parte de la coalición felina, Baxley todavía no se siente seguro. Vive cada día con el temor de que su pasado vuelva y termine con él. Las únicas veces que es capaz de respirar libremente es cuando Tatum está a su alrededor. Sin embargo, sabe que nunca podrá amar verdaderamente al otro, por miedo a ponerlo en peligro.
¿Será capaz Baxley de convertir a Tatum? ¿Es más, estará éste dispuesto a ayudarlo? ¿O Baxley perderá la poca felicidad que tiene en su vida?

¡Llévaleto!

martes, octubre 30, 2012

¡Feliz Halloween!

¡Hola!

Aquí vuestra diosa Gaby con otro de sus grandiosos relatos para amenizarnos la llegada de la fiesta de los difuntos. ¡Que la disfrutéis!


Resumen:

Es la primera noche de Halloween que Samy pasa en Albany con la manada Taylor. Anhela estar entre los brazos de su compañero pero J sabe que si reclama a Samy antes de que el muchacho cumpla los dieciocho años, sus almas jamás se unirán.
Pero Samy ya tiene sus dulces y quiere sus travesuras. ¿Podrá J permanecer inmune ante el despliegue de seducción de Samy o el pequeño demonio se saldrá con la suya y logrará que J lo haga suyo?
Una nueva aventura que no pueden perderse donde la amistad y el compañerismo son puestos en juego.

¡Regalito de Gaby!


¡Un saludo!

domingo, octubre 28, 2012

Serie "Harem de Lobos" de Joyee Flynn

Buenas,

Tal y como os prometí ayer, aquí vengo con otra actualización. En este caso he querido hacer una entrada única ya que es un libro que esperaba con muchas ganas. Lástima para mi, forma parte de una tetralogía y aún habrá que esperar un poco para conocer el final.

La serie de la hablo es "Wolf Harem" o como dicta su traducción en castellano, "Harem de Lobos". Pertenece a la autora de libros homoeróticos Joyee Flynn. ¿Alguien pensó que era familia del pirata Flynn? ;) 

He leído bastantes libros del género y esta es una serie que me gusta bastante, aunque es una pizca previsible: encuentran a un chico guapo, lo recogen y uno más para la manada. Pero, ¡hey! nosotr@s no nos vamos a quejar. XD La cosa es que leyendo el tercer libro, he entendido por fin porqué la serie se llama "Harem de Lobos". 

A las que les gusten que haya más de dos chicos en una cama, os recomiendo el libro, es divertido y tiene escenas calientes. 


Resumen:

En esta siguiente entrega, Ryder y Luc tratan de ayudar desesperadamente con las secuelas tras el bombardeo. Ellos llaman a los líderes de las manadas pidiendo ayuda y recursos para echarle una mano a Spencer y Dean. Mientras que Luc se centra en ayudar a sus hombres, Ryder trabaja en el encubrimiento, ocultando todos los posibles detalles que potencialmente podrían revelar sus verdaderas identidades a la policía humana.
¿Cómo podrán atravesar la situación y el temor a perder a los dos hombres que ellos aman? Además hay un misterio que deben resolver, ¿quién los odia lo suficiente como para poner una bomba destinada a asesinarlos? 

¡Es tuyo!


Sólo nos queda esperar a la cuarta y última parte, ¡un saludo y a leer!

sábado, octubre 27, 2012

Actualizaciones de blogs

¡Hola!

Aquí estoy para hacer una pequeña actualización. Puesto que el capi puede que se retrase un par de días más, he decidido traeros unos libros recién salidos del horno de mis blogs favoritos. ¡Allá vamos!

Desde el blog "Historias de Amor y Deseo" una historia de cambiaformas, luna llena y apareamientos:


¡Llévatelo!


Bajando desde los cielos, "Olimpo del Amor sin Fronteras" nos trae un libro que llega de las manos de un nuevo grupo de traducciones: WestPride. Démosles la bienvenida y agradezcamosles su gran trabajo. ¡Bienvenid@s al mundo homoerótico! Una vez dentro, nunca más fuera.


¡Sólo para ti!


Llegando de las tierras de los mangas, tenemos a Corintia de "Mis mangas recomendados", quien nos regala con mucha ilusión su última historia: 


¡No te lo dejes!


Y para que no os atragantéis, mañana más.

Un saludo y feliz fin de semana.

jueves, octubre 18, 2012

Déjate capturar: Capítulo 4


Aquí estoy de nuevo, ;)

Este capítulo me ha costado más que los anterioresc-lo he reescrito al menos tres veces-,  porque me sirve de puente para empezar a contar los hechos importantes de la historia. De manera que tiene que tener ciertos aspectos. Espero haberlos cumplido. 

Como siempre digo, si veis que algo falla o que hay alguna falta ortográfica, no dudéis en decirlo, porque aunque yo repaso una y otra vez lo que escribo muchas veces puede que no me de cuenta de mis propios errores. 

Dentro de nada empiezan las cosas buenas, ¡así que a disfrutar se ha dicho! 


Capítulo 4

Dee observó de reojo una vez más al chico que conducía a su lado. El cabello rubio cenizo le caía sobre la frente en suaves rizos, enmarcándole el rostro. Los últimos rayos de sol hacían que su piel pareciera dorada y los cabellos destellaran como hilos de oro. Se tragó un suspiro. Sus dedos hormigueaban por sacarle una foto. O una cuantas, mejor dicho. Los ojos de color marrón oscuro le devolvieron la mirada y los finos labios sonrieron hacia ella.

—Entonces, ¿eres fotógrafa de bodas? —preguntó con curiosidad Phelan.

Deeann frunció el ceño sorprendida, un interrogante en su mirada. Recordaba haberle comentado que iba de camino al pueblo de Elwood, a la boda de Connor, pero en ningún momento había dicho nada acerca de la fotografía. Él señaló con su cabeza la mochila de ella y Dee comprendiéndolo, sonrió. Siempre olvidaba que en el lateral llevaba escrito “Fotógrafa de oficio, artista de corazón”.

—Oh, no —dijo Dee soltando una risita y negando con la cabeza—. Lo mío es la fotografía artística. Hago reportajes de boda para pagarme la universidad.

Él asintió y regresó su vista a la carretera. Silencio inundó el interior del coche. Dee miró por la ventana, nunca se le había dado bien hablar con la gente. Apenas tenía un par de compañeras de clase a las que podía llamar amigas. Siempre había jugado sola, ya que no tenía hermanos, de modo que se había acostumbrado a la soledad desde pequeña. Conocer gente era un reto para su persona. A su costado, Phelan carraspeó.

—Pero vas a hacer la boda de Connor, ¿no?

—Sí —afirmó Dee, entonces ladeó la cabeza hacia el muchacho—. Supongo que tú también vas a la ceremonia, ¿conoces a los novios?

—Uno de ellos es mi hermano —sonrió con melancolía Phelan—. Lyall.

—¿En serio? —preguntó sorprendida ella.

—Y Connor es mi mejor amigo.

—Oh, vaya —Dee arrugó la nariz en una mueca divertida y soltó algo parecido a una tos mezclada con una risa.

—Sí, lo sé. Es raro.

—Bueno, no sé. Tu hermano y tu mejor amigo. O es una broma o es cosa del destino —Dee hizo un par de aspavientos con las manos.

—El destino, ¿eh?

Dee le miró hincándose de hombros con las palmas hacía arriba, como diciendo ¿qué otra cosa puede ser? Él sonrió y ambos soltaron unas risitas. Entonces, el semblante de Phelan se tornó serio. Ella frunció el ceño y miró hacia delante, por donde ya se observaban los primeros tejados.

—Ya estamos llegando —avisó Phelan.

—Ya veo —dijo Dee poniéndose recta en el sitio, mientras observaba como se iban acercando las cabañas del pueblo.

De repente, se sintió nerviosa. Se pasó las manos por el pelo en una tentativa de arreglárselo y se colocó a su vez la ropa, comenzando a hiperventilar. Phelan se dio cuenta y sonrió, aparcando en la entrada del lugar.

—No tienes porqué agitarte. No son mala gente —dijo el joven, pero se lo pensó un poco y rectificó—. La mayoría de ellos.

Dee le miró extrañada, aunque no preguntó. Salió del coche en cuanto se hubo apagado el motor, contemplando su alrededor con ojos maravillados. El verde lo inundaba todo. Los árboles se alzaban orgullosos hasta el cielo y los pájaros cantaban en libertad. Respiró el aire limpio de contaminación y no pudo aguantarse más. Alcanzó su mochila, la abrió y sacó la cámara del interior. La encendió, colocó el objetivo gran angular[1] y comenzó a hacer fotografías.

Se olvidó del resto del mundo. Capturó el paisaje que se extendía delante de ella de cada forma que sabía. En vertical, horizontal, oblicuo. Todas servían. Dee adoraba dejarse llevar. Buscó con el visor una nueva toma y vio un nido en lo alto de una rama. Con rapidez cambió de objetivo a uno de largo alcance, enfocó y disparó. Un par de aves salieron volando un instante después. Dee miró la fotografía y sonrió.

Phelan se le acercó por detrás y carraspeó. Ella se volteó llevándose una mano al pecho.

—Me has asustado.

—Estabas muy concentrada —sonrió él avanzando hasta quedar a su lado.

El chico observó la foto en la pantalla de la cámara. Dee ese fijó entonces en que era un poco más bajo que ella. No importaba demasiado, pero le hizo gracia. Hacía tiempo que no encontraba a un muchacho que midiera menos de su altura, prácticamente desde que era niña. Phelan la miró de reojo.

—¿Siempre es así?

—¿Qué cosa? —cuestionó Dee, mientras apagaba el aparato y empezaba a guardarlo en la bolsa. 

—Bueno… —Phelan se rascó la cabeza en busca de las palabras adecuadas—. Me refiero a que pareces tan profesional… Para mi utilizar una cámara sería como intentar coger un bebé en brazos, no sabría por donde pillarlo.

Dee soltó una risotada y negó con la cabeza.

—No es para tanto, en realidad. —Le dio una sonrisa ladeada a la vez que se colocaba la mochila en la espalda—. Supongo que todo es cogerle el truco —añadió alzándose de hombros.

—En mi caso soy demasiado torpe incluso para eso. —El chico abrió el maletero para sacar el equipaje de Dee.

—Seguro que eso no es verdad. Todos tenemos algo en lo que somos buenos —dijo ella y le miró, mientras él cogía el segundo bulto y lo dejaba en el suelo, de forma que pudiera cerrar el coche.

Phelan lo pensó unos instantes.  

—Tal vez —Sonrió— Sí, puede que tengas razón.


Lope tarareaba. Hacía calor ese día. Se quitó el sudor de la frente con el dorso de la mano. Lanzó un bufido. Aquellos días eran los peores, cuando hacía tanto bochorno que el trabajo costaba el doble. Pero no podía quejarse, el taller de reparación de coches iba viento en popa. A pesar de que Lykos, el padre de Phelan, se negaba a reconocerle como parte de la manada todo el pueblo le consideraba como uno más. Y cada vez que un coche se estropeaba, ¿a quién acudían? A él. De modo que no podía decirse que la tienda le hiciera rico, pero los ingresos eran suficientes para ayudar a Thamar en el mantenimiento de la casa.

Lope se pasó la mano por el pelo. Lo tenía pegajoso de la grasa que se le acumulaba en las manos. Se dirigió hacia el fregadero que tenía en una pared lateral, lo abrió y puso la cabeza bajo el agua. Aprovechó para lavarse los brazos y las manos, pero cuando al ir a secarse no encontró un paño limpio, se quitó su propia camiseta y la utilizó. Después la arrojó junto con el resto de trapos sucios. Escuchó unos pasos tras de él. Con seguridad era Conall.

—Conall, llegas tarde.

—Lo siento, pero no soy Conall.

Lope escuchó la burlona voz justo antes de que alguien le palmeara fuerte en la espalda. Se dio la vuelta y se vio inmerso en un abrazo de oso con un amigo al que hacía mucho tiempo que no veía. Al separarse, se observaron mutuamente. Aquel tipo era enorme. Le sacaba a Lope sus buenos diez centímetros y eso que él llegaba al 1.80 con comodidad. Tenía unos brazos anchos y unos abdominales que sólo podían ser un producto de gimnasio. El cabello pelirrojo oscuro estaba recogido en una coleta y sus ojos negros sonreían con un aire bromista.

—¡No me lo creo, Reed! ¡Estás aún más enorme que cuando te fuiste! —exclamó el hispano con una mano sobre el hombro del enorme joven—. ¿Pero de dónde has sacado esos músculos? ¡Pareces Arnold Schwarzenegger! —Ambos se echaron a reír cuando su amigo se puso a imitar posturas de culturismo.

—Tú no has cambiado nada. A no ser… —habló poco después Reed y acercándose al cuello de Lope, le olfateó—. ¡Sí, señor! Parece que alguien por fin consiguió lo que quería.

Reed le palmeó de nuevo y éste sonrió. El lobo parecía muy satisfecho de sí mismo, lo que le sacó una risa al hombre de melena roja.

—¿Por fin estáis acoplados?

—Eso parece, sí. Al menos la marca no ha desaparecido, como siempre ocurría las veces anteriores —explicó  Lope frunciendo el entrecejo—. Pero prefiero no pensar mucho en eso. Conall en cambio no deja de preocuparse.

—Tío, es el destino. Hace lo que le da la gana cuando le da la gana. No le deis más vueltas.

Lope suspiró.

—Sí, me temo que tienes razón —asintió—. Bueno, ¿y tú qué? —Esta vez fue Lope el que palmeó el brazo del otro—. ¿Qué tal tu vida? Aún no me creo que hayas regresado, ¿qué pasó con eso de no pisar nunca más Elwood?

—¡Hey, hey! Para el carro, amigo. Esas son muchas preguntas. Voy a necesitar tiempo para contestar a todo —Alzó las manos para contener la serie de interrogantes.

—El que quieras. Ahora mismo acabo de terminar mi último encargo.

Reed sonrió, negó con la cabeza y sacó una libretita de uno de sus bolsillos.

—Eso no es cierto, te he traído un nuevo coche para reparar. Es un escarabajo blanco descapotable —Lope elevó una ceja extrañado—. Está ahí afuera —dijo señalando con el pulgar la entrada del taller y volvió a mirar al papel—. Por lo que me ha dicho su propietaria, se le paró en mitad de la carretera. Ella vendrá en cuanto llegue al pueblo.

Lope entornó los ojos y le acusó con el índice.

—No me digas que fuiste tú el del email pidiendo trabajo.

—Culpable —Reed se hincó de hombros asomando una sonrisa pícara.

Entonces ambos se echaron a reír a carcajadas.

—Tío, no sabes cuánto te echaba de menos. Esto ha sido muy aburrido sin ti. Aquí todos están estreñidos —explicó moviendo las cejas Lope. Su amigo lanzó una risa baja—. De igual forma, sabes que te habría dado el puesto sin dudarlo, ¿verdad?

—Claro que lo sé, pero quería que fuera una sorpresa.

—Pues lo has conseguido, viejo —estaba diciendo Lope, cuando llamaron al timbre del taller.

En ese momento, el rostro de Reed se ensombreció. Lope captó un sutil cambio en la postura de su camarada. Una alerta sonó en su mente, pero volvieron a llamar.

—Tengo que atender. Debe ser un cliente. —Lope sonrió a su amigo—. Estás en casa.

Reed asintió y vio a Lope irse camino a la puerta. Suspiró, dejando ir la presión que se acumulaba en su espalada. Fingir siempre era difícil para él, que era como un libro abierto. Se llevó una mano a la frente para quitarse el sudor. No le había dicho a su buen amigo las razones de su vuelta, aunque tendría que contárselas pronto. Al fin y al cabo, él estaba involucrado.

Lope abrió y la claridad de la calle iluminó su silueta. Reed observó cómo la expresión del hispano cambiaba hasta tornarse en una de asombro. Frunció el ceño y caminó unos pasos para observar a quién estaba frente a Lope, aunque sin llegar a exponerse al extraño. El lenguaje corporal de su antiguo camarada había cambiado en segundos, un momento estaba tranquilo y al siguiente, más tenso que un alambre. Observó con más detenimiento, era casi… casi como si desease a la persona a la que miraba. Reed avanzó un poco más y en su marco de visión entró la figura femenina que tenía encandilado a Lope.

Era una muchacha de cabellos castaños y piel rosada. La luz brillaba en sus ojos de color miel, haciéndolos parecer dorados. La melena caía sobre sus hombros en suaves ondas enmarcando su rostro redondeado. El cuello, algo corto, precedía a un escote de canalillo generoso. Tenía curvas en los lugares correctos y Reed sonrió al ver cómo Lope miraba cada una de ellas. El hecho de que ella le llegara por la barbilla a él, la hacía parecer más encantadora. Reed siempre había pensado que una chica tenía que poder ser abrazada y rodeada por los brazos del ser amado, y no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que Lope estaba deseando eso y mucho más.

Lástima que el futuro no estuviera asegurado.

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