jueves, agosto 15, 2013

¡Nueva historia!

¡Hola!

Pues aquí me encuentro de nuevo, aunque sigo con mi mala conexión. Hoy os traigo la sinopsis y una pequeña escena de la que pretendo sea mi nueva historia. La he llamado, Nunca digas nunca. (Está muy trillado, lo sé).

Aún no está terminada ni nada, pero espero hacerlo en breve. Como pretende ser una historia corta, no voy a colgar los capítulos, sino que la publicaré ya terminada. 

Así que si a alguien le gusta y se anima a hacerle una portada o algo, bienvenido será, XD.

¡Muchos besos!

La Sinopsis:

En un crucero se celebra la reunión de los 10 años de ex-alumnos del instituto Masters High. Ahora la mayoría han terminado sus carreras y están ocupados en sus trabajos. ¿Se reanudaran las viejas rencillas o el paso a la adultez a cambiado a algunos para mejor?

Estando en el instituto, Clio Emerson y Alan Samuels se hicieron amigos cuando Trevor Richards los engañó a los dos a la vez. Con sendos corazones rotos se consolaron mutuamente y ya nunca se han separado.

Ahora Clio es una escritora y periodista de éxito, y Alan, un afamado modelo gay. Han vivido entre galas de premios, fiestas de famosos y desfiles de moda; lejos de su instituto, sus familias y, sobretodo, lejos de sus compañeros de clase. De uno en particular. Y no tienen intención de regresar.

Trevor siempre se arrepintió de no haberles confesado sus sentimientos a las dos únicas personas que ha amado en toda su vida y piensa que ya es muy tarde para hacerlo. Así que derrama sus sentimientos en las canciones que compone para su grupo, logrando llevar a “The Reds”[1] a la cima del estrellato.

Pero entonces una invitación llega a sus buzones y esas tres personas separadas por un error adolescente vuelven a juntarse.

Clio sólo quiere que los días pasen rápido para volver a su casa y Alan quiere ligarse al camarero buenorro de turno, pero Trevor Richards está ahí y esta vez es para quedarse.


[1] Cuando fui a ponerle un nombre al grupo, “The Reds” fue el primero que se me ocurrió. Sólo después, al darme cuenta de que podía ya estar siendo utilizado, lo busqué en internet. Y resultó que había algunos grupos que tenían ese nombre, XD. Aún así se lo dejé, porque no encontré nada mejor. Por supuesto, todos los derechos, etc, les pertenecen y yo no gano nada con esto.


Y la escena: 

—Oye, eres una morenaza de grandes ojos castaños, piel sonrosada y curvas generosas. Podrías ser el sueño húmedo de cualquiera.

Clio soltó una risita y luego sonrió con ternura a su amigo que siempre tenía bonitas palabras para ella. Negó con la cabeza. Iban de camino al salón principal del barco y ambos estaban nerviosos, y cuando lo estaban tendían a hablar demasiado. Ni siquiera recordaba haber llegado a ese tema.

—Excepto el tuyo.

—¡Eh! Ya sabes que si me gustasen las mujeres, tu serías mi elegida —exclamó con un ademán presuntuoso Alan.

Clio amplió su sonrisa recolocándole un mechón de pelo rubio tras la oreja y lanzó un lánguido suspiro contemplando con recelo a las puertas de entrada. De repente, tenía dolor de barriga. «Estupendo». Alan le acarició la mejilla logrando que le mirara y tirando de ella hacia su pecho la abrazó, colocando su cabeza sobre el cabello azabache. Se apoyó sobre él como si de un refugio se tratara y cerró los ojos disfrutando de la cercanía. Alan siempre lograba envolverla completamente gracias a su cabeza de más y sus tonificados y fuertes brazos. Clio sonrió con el rostro escondido en la camisa de él recordando porqué siempre lo utilizaba en sus propias fantasías y cómo el héroe de todos sus libros.

—Por si te sirve de algo, mantengo mi promesa —susurró el chico cerca de su oreja.

—Treinta y cinco, ¿eh?

—Treinta y cinco, sí.

Unos momentos después se separaron, inspiraron hondo y cogidos del brazo traspasaron las puertas de madera.

Parpadearon sorprendidos. Aquello no era para nada como lo habían pensado. De pronto, Clio se sintió fuera de lugar y sus ojos no pudieron evitar otear el lugar en busca de posibles huídas. Alan se dio cuenta y la sujetó con fuerza. Estaban en medio de una lucha de miradas cuando alguien llamó su atención.

—¡No me lo puedo creer! ¡Clio Emerson y Alan Samuels! Pensé que ya no ibais a venir, como fuisteis los últimos en confirmar la asistencia…

Y allí estaba. En todo su esplendor: Jacinda Linley, animadora jefe, reina del baile y la chica más popular del instituto. Y para horror de Clio, los veintisiete no habían hecho más que mejorar lo que ya estaba presente cuando era una adolescente: su delgada y alta figura, sus voluminosos pechos y sus muy largas piernas. Por no hablar del trasero, por el que más de uno había incurrido en alguna falta o desgracia. Jacinda Linley de cabellos rubios y maquillaje perfecto: la antítesis de Clio Emerson. La protagonista del tormento y sus pesadillas de adolescencia. Allí estaba, frente a ella. Más hermosa y atractiva que nunca.

Le temblaron las rodillas. Si no hubiera sido por Alan, Clio se habría ido redonda al suelo. Cerró los ojos y deseó estar de vuelta en la terraza de su chalet escribiendo tranquilamente bañada por el sol y con vistas al océano pacífico.

—¡Oh, cariño! ¿Te encuentras bien?

Las palabras la sacaron de su ensoñación. Parpadeó enfocando la cara que tenía delante y unos ojos azules le devolvieron la mirada.

—Sí, Jass. Sólo ha sido un pequeño mareo.

—Oh, querida, cuánto lo siento. No te olvides de pasar por la enfermería si la cosa se pone peor. ¡Me alegro que hayáis podido venir! ¡Chaito!

Clio y Alan se miraron, y gimieron al unísono: habían vuelto al instituto.

1 comentario:

¡Hola! Gracias por leer y tomarte un momento para comentar. ;)

Frase del día

Ruby Cbox

Seguidores

Con la tecnología de Blogger.